miércoles 8 de abril de 2009


¿Qué puta madre tienen los pseudo estilistas oaxaqueños contra mi cabello? ¿Qué afán de arruinarme? El mundo conspira contra mí, le gusta hacerme ver mal, ya me han dejado carcomido y con múltiples y distintas longitudes, ahora no quedó tan mal, pero no mamar.

Mi autoestima ha decaído varios puntos.

Puta madre.

¿A poco no encoraja cuando a uno le cortan mal el cabello? ¿no enoja más cuando son vacaciones, tiempo de salir a echar la fiesta y a socializar?

Grgrgrgrgrgr...

No vuelvo a cortarme el cabello en Oaxaca.

En Huajuapan hay una barbería, de esas viejitas, de las que uno se imagina cuando le dicen barbería de pueblo -sin el cilindro espiraluminoso- en la que ya me he cortado varias veces el cabello.

Hay tres encargados de tres diferentes edades, ninguno con más de 55. Uno de ellos te recibe bastante bien, te hace comentarios agradables y te pregunta de la manera más atenta el corte deseado. Los otros dos se remiten a su trabajo.

Pero los tres cortan bien.

O a mí si. Lo curioso es que nunca he visto a ninguna mujer en el negocio, supongo que sí se respeta eso de "Barbería" -a decir verdad nunca me han cortado la barba-, igual y si alguna mujer decide acudir saldría igual de frustrada que yo hace rato.

Uno de estos días le tomaré una foto, na'mas porque si yo leyera eso de la barbería de pueblo se me antojaría conocerla.