Soy un pendejo chillón. No, no soy un pendejo chillón, ni siquiera lloré, solo actué de acuerdo a las circunstancias: me desesperé.
Yo estaba bien conchudo durmiendo cerca de las 12 de la tarde, en el sillón, esperando el momento en el que despertar fuera inevitable por la reacción del ácido gástrico cuando sonó el teléfono.
Pásame a Mamá, me dijo la voz de una chica llorando. Asumí que era mi hermana y llamé a mi mamá que estaba haciendo no se qué en el segundo piso.
¿Cómo estás manita, estás bien, qué te pasó? No dejes que me hagan daño, respondió.
Cuando a mis hermanas les pasa algo suelen decirme qué hacer, no se dejan al llanto, no se desesperan y gritan y corren en círculos, ellas son de las que saben qué hacer y me dicen: Llama a un taxi, vamos al hospital, dile a papá que venga por mi, pásame a mamá, y yo obedezco y todo sale bien.
Por eso cuando me pidió que no dejara que la lastimaran los hombres que la llevaban consigo, con el llanto descontrolado que mi hermana tiene, estoy seguro que palidecí. ¿Cómo se llama mamá? atiné a preguntar, y ella insistía que por favor no dejara que le hicieran daño.
Esto es un secuestro express, queremos 150 mil pesos ahora, tenemos a tu hermana, eres el responsable de lo que le pase a ella, de ti depende.
Eso dijo mientras mi madre llegaba, y no sabía qué hacer, esperaba todo menos esto, quizá mi hermana estaba en la escuela, accidentada, pero nunca secuestrada, no, qué pedo.
Yo no soy responsable del dinero, mi mamá sabrá, y le di el teléfono a ella.
Debo admitir que estaba por de más asustado, no sabía que hacer, sabía que era probable que fuera solamente una pinche estafa pero no lograba descartar por completo que aquella no fuera la voz de mi hermana, sonaba a ella, y se que si estuviera así, tan desesperada, no iba a contestar mi pregunta clave, ¿cómo saber si era ella o no?
Mi madre dominó bien la situación -ella no es yope como yo- y luego pidió escuchar a mi hermana, le hizo la misma pregunta que yo y al no contestarla se hizo pendeja -esa palabra usó al contarle todo esto a mi padre- mientras yo conseguía averiguar algo de la secuestrada.
Marqué a su celular: no contestaba.
Por mi cabeza pasaron miles de cosas, vivimos en una zona de gente acomodada, era posible que al observarla salir del fraccionamiento la hubieran levantado, ¿de verdad podría estar secuestrada?
Llamé a mi amiga, hermana del último novio de mi hermana, le pedí el número de él y le hablé.
-¿Sabes dónde está?
-Estoy en clases, creo que ella también.
-Porfa ve a buscarla y te marco en 5 minutos.
En eso mamá me pide mi número telefónico se lo da al wey aquel y le dice que continuará la llamada en mi celular, que marquen para que ella pudiera buscar el dinero que no sabía donde había colocado mi papá -en realidad estaba haciendo tiempo para que averiguara algo de mi hermana-.
¡Puta madre! no anoté el número del chico en un papel, y no conozco el número de mi amiga. Sin celular estaba atado. Pues vete a su escuela en taxi, corre, me dijo mi madre, ya ella se encargaría de hacerse wey hasta que pudiera confirmarle que mi hermana estaba a salvo.
Me puse los tennis y salí en chinga, no me cepillé los dientes, no disimulé los gallos en el cabello, no me preocupé por el desodorante, solo subí al taxi y sufrí los bloqueos en las calles y llegué a su escuela y me alivió encontrarme con ella con cara de qué pedo, qué haces aquí.
En resumidas cuentas ahí acaba la historia, todos felices y contentos porque en realidad era una estafa chafa -jo jo- y nadie resultó herido y todos fuimos felices por siempre jamás.
Pero qué poca madre ¿no? Ni para denunciarlos ni nada, el número desde el que marcaron está protegido, en telcel no pueden rastrearlo porque los únicos que facilitan este tipo de números fantasma son telefónica movistar y los de iusacell... Mi número es telcel y si voy con los de telefónica (¿alguien conoce un centro de atención a clientes de esos weyes?) me van a mandar a la chingada por ser de otra compañía.
Me frikié gacho, no sabía bien qué hacer, pensar en que mi hermanita podría estar realmente en esa situación me hizo actuar un poco baboso -más- y me desesperé.
Lo bueno es que ya tengo experiencia (¿?), esos putos putos -adjetivo y sustantivo- no me frikiarán tan gacho si se les ocurre hacer lo mismo. En mi fraccionamiento somos como a la tercera familia que le hacen algo parecido, siempre con la misma historia, dos weyes llevan a la supuesta chica en una camioneta y la van a matar si no les entregas la cantidad solicitada. Ni gracia. Que poca madre tienen algunos cabrones.
Aunque me queda un dilema, ¿debo cambiar de número celular?
Secuestro Express
jueves 3 de septiembre de 2009
Publicado por Nenbat en 15:10 9 ajá sí ajá's...
Etiquetas: Esto se merece un QUÉ POCA MADRE en mayúsculas, Frustración, Post Radiactivo, Secuestro Express
Ojalá
Extraño un beso sin intenciones, de esos sin ánimo sexoso, sin aliento alcohólico ni ánimo de lucro...
... de esos que se dan por que se quieren y se sienten. Creo que conocí aquel beso; no lo guardé en la memoria cuando pude.
Publicado por Nenbat en 0:45 4 ajá sí ajá's...
Etiquetas: Ma Vie
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